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Esquizofrenia y trastornos psicóticos

En la actualidad, en el DSM-V, la Esquizofrenia aparece en el apartado de Espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos.

La Esquizofrenia es un trastorno que afecta al 1-2% de la población. Aunque no se conocen con precisión sus causas, sí se han identificado algunos posibles factores relacionados con el inicio de este trastorno.

En los chicos, el primer episodio psicótico suele aparecer en la década de los 20. Sin embargo, en chicas, suele iniciarse en la década de los 30.

El Modelo de Vulnerabilidad/Estrés de Zubin, parte del presupuesto de que todas las personas tenemos una determinada “predisposición” a desarrollar esquizofrenia que sería la vulnerabilidad. En el conjunto de dicha vulnerabilidad estarían los factores biológicos y psicológicos. Para que se desencadene un episodio psicótico sería necesaria la exposición a “estrés” por parte de la persona. De esta forma, una persona con elevada vulnerabilidad precisaría niveles bajos de estrés para desarrollar un episodio psicótico mientras que si la persona tiene una vulnerabilidad muy baja precisaría de elevados niveles de estrés.

Aunque los medios de comunicación se han encargado de asociar esquizofrenia y peligrosidad, nada más lejos de la realidad. Suele ocurrir que cuando una persona diagnosticada de esquizofrenia comete un hecho violento, la prensa indicará en sus titulares: “Un joven con esquizofrenia…”. Esta forma de enfocar la noticia es la que lleva a la falsa creencia en la peligrosidad de las personas con esquizofrenia. La realidad es que la probabilidad de que una persona con esquizofrenia lleve a cabo un hecho violento es muy inferior a la probabilidad de que el autor del suceso violento sea un miembro de la población general.

Otra falsa creencia sobre la esquizofrenia consiste en considerarla una enfermedad crónica. La realidad es que la mayoría de las personas que sufren un episodio psicótico no volverán a padecer nuevos episodios y solo un 25-30% tendrán nuevos episodios psicóticos o evolucionarán a una esquizofrenia con síntomas continuos.

En la actualidad son demasiado frecuentes las conocidas como psicosis tóxicas. Se trata de episodios psicóticos desencadenados por el consumo de un medicamento o droga. Una de las sustancias psicotrópicas con capacidad de desencadenar episodios psicóticos es la cocaína. En estos casos, lo más frecuente es la aparición de ideas delirantes, de tipo persecutorio o celotípico, que aparecen durante el consumo de la sustancia y que suelen desaparecer cuando desaparecen los efectos de la droga. Se conoce también como psicosis cocainica. No obstante, en algunos casos, los síntomas psicóticos continuarán después de abandonado el consumo de la droga.

Otra forma de psicosis tóxica es la desencadenada por el consumo de derivados del cánnabis. Es la conocida como psicosis cannábica. En estos casos, se suele dar también la aparición de síntomas psicóticos mientras la persona se encuentra bajo los efectos de la sustancia. Lo más frecuente, es la aparición de ideas de referencia sin llegar a la instauración de delirios elaborados. Nos referimos a la sensación de que “me miran”, “se ríen de mí”, o, en general, de que cualquier gesto o palabra está dirigido a ellos.

En otros casos, ocurre que el consumo de cannabis desencadena un episodio psicótico cuyos síntomas permanecen mucho tiempo después de que desaparezcan los efectos de la sustancia. En los casos de esquizofrenia desencadenada por el consumo de cannabinoides es muy importante seguir dos indicaciones. Una es la medicación con antipsicóticos, prescritos por el psiquiatra y siguiendo la pauta indicada. La segunda indicación es detener el consumo del tóxico y no volver a tomarlo en el futuro. La persona con una esquizofrenia desencadenada por el consumo de cannabinoides que sigue estas indicaciones tendrá muy buen pronóstico, es muy probable que desaparezcan todos los síntomas y que no vuelva a tener nuevos episodios psicóticos.

Dentro de los Trastornos del espectro de la esquizofrenia también nos encontramos con el Trastorno Delirante. Se trata de un trastorno psicótico que se caracteriza por la presencia de ideas delirantes o delirios. Los delirios pueden ser de cualquier contenido: celotípicos, persecutorios, etc. Sin embargo, suelen ser más frecuentes los delirios de contenido de celos. Por supuesto, no se tratan de los celos más o menos normales en nuestra cultura, ni de los celos patológicos, ni, por supuesto, de los celos con una justificación real (indicios razonables de infidelidad). En el caso de los celos delirantes la persona cree al 100% que su pareja le es infiel sin basarse en ningún indicio e, incluso, con indicios y argumentos de peso contrarios a dicha infidelidad.

Este trastorno es más frecuente en personas de más de 40 años y su incidencia es también mayor en mujeres.

La intervención farmacológica del Trastorno Delirante es muy compleja dado que la persona cree al 100% en la realidad de su creencia, y, por tanto, se negará a acudir a un médico y a tomar medicación antipsicótica.

En estos casos, un psicólogo especializado en trastornos psicóticos y con experiencia en el abordaje de los mismos podrá enfocar la terapia a la mejora de la relación de pareja, a los síntomas de ansiedad, depresión e insomnio, e, indirectamente, a la intervención con terapia cognitiva de las ideas delirantes.

 

Tratamiento farmacológico de la Esquizofrenia

Todas las investigaciones sobre el uso de medicación en esquizofrenia concluyen, de manera unánime, que el tratamiento con fármacos antipsicóticos mejora los síntomas de la esquizofrenia, y, más importante aún, previene la aparición de nuevos episodios psicóticos. En el cerebro de las personas con esquizofrenia hay un exceso de un neurotransmisor llamado dopamina. Los antipsicóticos son fármacos que disminuyen los niveles de dicho neurotransmisor. El problema que nos encontramos para poder aprovechar los efectos beneficiosos de la medicación en esquizofrenia es que muchos de los pacientes con no reconocen que tienen una enfermedad, y, por tanto, se niegan a acudir al médico y a tomar medicación.

Así, uno de los objetivos terapéuticos del psicólogo será informar a la familia y al paciente sobre la enfermedad y la medicación y plantear distintas estrategias para conseguir que la persona acepte el uso de la medicación y la tome de forma adecuada.

 

Tratamiento psicológico de la esquizofrenia

Aunque el tratamiento farmacológico, es necesario en esquizofrenia, el tratamiento psicológico aporta muchos beneficios tanto en la mejora de los síntomas como en el incremento de la calidad de vida.

Existen distintas estrategias terapéuticas que se pueden utilizar en personas con esquizofrenia. A continuación explicamos las más utilizadas:

  • Psicoeducación en esquizofrenia. Los programas de psicoeducación tiene como objetivo informar al paciente y a su familia sobre la esquizofrenia, sus síntomas, el papel de la medicación, etc.
  • Prevención de recaídas. Estos programas se aplican en formato individual y familiar. Básicamente, enseñan a la persona y a su familia a reconocer los síntomas que pueden aparecer días o semanas antes de un nuevo episodio psicótico y a qué hacer, cuando aparecen, para evitarlo.
  • Intervención sobre síntomas psicóticos persistentes a la medicación. Aunque los fármacos antipsicóticos reducen o eliminan los llamados síntomas positivos de la esquizofrenia (alucinaciones y delirios) esto no siempre es así. Los psicólogos disponemos de intervenciones muy eficaces para disminuir la sintomatología psicótica en los casos en los que la medicación no aporta buenos resultados.
  • Entrenamiento en habilidades. En personas con esquizofrenia se usan distintos módulos de intervención con el fin de aportar habilidades de manejos de situaciones potencialmente estresantes. Se utilizan, sobre todo, Programación de actividades, Entrenamiento en Habilidades de comunicación, Entrenamiento en Toma de decisiones y resolución de problemas, etc.
  • Otras formas de intervención. En personas con esquizofrenia nos podemos encontrar otras situaciones en las que la intervención psicológica será necesaria, como ansiedad elevada, depresión, ideación suicida, déficit en autoestima, problemas de pareja, etc. Dependiendo de los resultados de la evaluación se aplicarán los módulos de intervención para abordar las conductas problema detectadas.

En conclusión, aunque la esquizofrenia puede llegar a ser un trastorno psicológico grave e invalidante, en la actualidad disponemos de tratamientos farmacológicos y psicológicos que bien utilizados pueden aportar una gran mejoría de los síntomas, un incremento de la capacidad de adaptación, y, en definitiva, una mejora de la calidad a las personas con esquizofrenia.

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