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Alcoholismo

Desde la antigüedad el alcohol y sus propiedades son conocidas y se han integrado en la vida cotidiana de diferentes culturas para ritos religiosos y como parte de los hábitos de alimentación.

Las consecuencias de su consumo se han valorado desde diferentes perspectivas (moral, social, médica o psiquiátrica).

El etanol es un depresor del sistema nervioso central y presenta tolerancia cruzada con otros agentes depresores. La medición del consumo de alcohol reciente se puede realizar a través de muestras de sangre, aire expirado, orina, saliva y sudor con una duración aproximada de la positividad en torno a 24 horas, siendo las más fiables la concentración de alcohol en sangre y en aire expirado. Niveles de alcohol en sangre de 100-300mg/dl son indicadores de intoxicación, y alcoholemias superiores a 150mg/dl, en ausencia de signos de intoxicación aguda, sugieren gran tolerancia al alcohol. En cuanto a los efectos sobre la conducta, concentraciones de etanol en sangre entre 100-200mg/100ml se asocian a euforia, excitación, locuacidad, disminución del rendimiento intelectual y alargamiento de los tiempos de reacción; entre200-300mg/100ml producen alteraciones en la coordinación como ataxia, disartria y obnubilación. El coma etílico suele aparecer con alcoholemias superiores a 300-500mg/100ml; dosis altas de alcohol pueden llegar a producir la muerte por parada respiratoria.

 

Dependencia del alcohol

Como en cualquier otra dependencia, en el alcoholismo aparecen una serie de signos conductuales, cognitivos y fisiológicos que indican que el individuo consume la sustancia a pesar de los graves problemas que le ocasiona. Desarrolla tolerancia, necesitando recurrir cada vez a cantidades mayores de alcohol para obtener los mismos efectos y ante la interrupción o disminución brusca de la dosis habitual, aparecerá el síndrome de Abstinencia Alcohólica (sudoración, taquicardia, aumento de la tensión arterial, insomnio, náuseas o vómitos, ansiedad e irritabilidad). En casos de dependencia severa al alcohol, el síndrome de abstinencia alcohólica puede aparecer acompañado de delirium tremens y provocar la muerte.

 

Intoxicación etílica

Tras la ingestión de alcohol pueden aparecer comportamientos desadaptativos como agresividad, euforia o depresión, deterioro de la capacidad de juicio y deterioro en el funcionamiento laboral o social; en este caso hablamos de intoxicación etílica. Pueden aparecer, además, alteraciones funcionales como lenguaje farfullante, falta de coordinación, marcha inestable, deterioro en la memoria, y en casos muy graves, coma etílico.

Dependiendo de la cantidad de alcohol ingerida (tipo de bebida y su graduación alcohólica), la rapidez con que se hace la ingesta, de si previamente se han ingerido alimentos, de la historia previa de consumo del sujeto y de otros factores individuales, el episodio de intoxicación tendrá mayor o menor gravedad.

Tratamiento psicológico

El tratamiento psicológico del alcoholismo se centra por un lado en conseguir que el paciente esté motivado para la terapia, que sea consciente del problema y se implique activamente; se pretende también conseguir una Deshabituación, de modo que la dependencia psicológica sea eliminada y se creen nuevos hábitos, y finalmente se persigue conseguir la Rehabilitación controlando las posibles recaídas y creando un nuevo estilo de vida.

A lo largo del tiempo se han utilizado una amplia variedad de tratamientos para la dependencia del alcohol, en la actualidad el avance en este sentido ha pasado a considerar el abordaje de este problema desde un punto de vista interdisciplinar.

De forma general podemos agrupar los tratamientos existentes en: grupos de autoayuda, tratamientos farmacológicos, tratamientos conductuales y cognitivo-conductuales. Dentro de estos últimos, cognitivos-conductuales y conductuales, los más utilizados son:

  • Técnicas aversivas: después del consumo de alcohol el sujeto toma unas sustancias que le provocan reacciones aversivas, de este modo se produce extinción de la conducta de ingesta por asociación de los efectos aversivos con el consumo de alcohol.
  • Entrenamiento en conductas incompatibles: los sujetos con problemas de dependencia con el alcohol presentan déficit en habilidades o bien no son capaces de ponerlas en práctica, de modo que este entrenamiento hará hincapié en formar a los sujetos en las habilidades necesarias para enfrentarse a los problemas desencadenados por la bebida.
  • Programa de prevención de recaídas: se identifican las situaciones de alto riesgo, analizando los acontecimientos de la vida real en los que el sujeto responde bebiendo y se entrena en estrategias conductuales como búsqueda de apoyo social, de evitación o no evitación, y en estrategias de reestructuración cognitiva sobre pensamientos positivos, pensamientos negativos sobre las consecuencias del exceso de bebida, afrontamiento imaginario, resolución de problemas, etc.

 

Caso ficticio:

Manuel, de 40 años, es una persona alcohólica que había conseguido alcanzar un periodo de abstinencia de aproximadamente 3 años. Tenía un negocio propio y los recortes que había venido sufriendo y la inestabilidad de su empresa comenzaron a afectarle a nivel emocional. Manifestaba sentirse hundido, ya que su empresa peligraba y pensaba que podía quedarse sin nada. Se veía incapaz de concentrarse y encontrar alguna solución. En ese momento empezó a plantearse la idea de que si se tomase una copa tendría las cosas más claras, que le ayudaría a desbloquearse y concentrarse mejor, y que después de tanto tiempo sin beber podría controlarlo sin problemas. Sin embargo, esto supuso una recaída en su problema con el alcohol.

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